Las nuevas experiencias colaborativa y el desdibujamiento de las audiencias pasivas, convertidas en sujetos activos a la hora de emitir un mensaje plantean un verdadero desafío para la población.
El crecimiento de la Web 2.0 es uno de los rasgos centrales de la sociedad de la información actual, que tiene incidencia en casi todos los ámbitos del desarrollo. Tanto es así que hasta se habla de “ciudadanía digital” como una característica casi comparable al “alfabetismo” de principios del siglo XX.
Esto también tiene fuerte impacto en la profesión del
periodista, que se ve muchas veces sobrepasado por una multiplicidad de voces y
mensajes que incluso llegan a grandes audiencias incluso antes que los medios
de comunicación.
El concepto mismo de “medios de comunicación” ya parece
haber perdido actualidad, porque en realidad los mensajes circulan por las
“redes” de las que participan todos los ciudadanos digitales, que no son meros
receptores, sino también productores activos de mensajes.
Hoy se habla de "inteligencia colaborativa" y de experiencia colaborativa a la hora de crear cualquier tipo de informe, texto o conocimiento.
Autores como como Burbules, hablan de “intoxicación” de información (infoxicación) en la Web, con lo
cual, se plantea el problema del uso y la decodificación que se le da a todo
ese cúmulo de datos, no siempre ordenados y asimilados.
Por eso la importancia de contar con herramientas para
validar, discernir y seleccionar toda la información que se nos presenta ante
la pantalla del ordenador.
A esto se suman las herramientas de hipertexto, que son nuevas
herramientas de expresión que le permiten al lector o usuario elegir el camino
a seguir para interpretar el mensaje.
El ciberperiodismo utiliza la intertextualidad y los
contenidos multimedia para enriquecer su producción de contenidos ante
audiencias cada vez más exigentes y efímeras, pero también masivas.
Para ello es fundamental que el profesional cuente con
muchas aptitudes de edición y configuración de distintos formatos de expresión
que van a formar parte de este hipertexto que luego será subido a la Web 2.0,
donde no sólo será consumido, sino también replicado y generará nuevos mensajes
a partir de su irrupción en la red.
Claro que la figura del periodista es la que debe asimilar ese cúmulo de información para procesarla, analizarla y generar con ello nuevas informaciones que sean realmente de utilidad.
VIDEO: Haylín Boettner, Instituto San Bartolomé.
VIDEO: Haylín Boettner, Instituto San Bartolomé.

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